Hay algo que nadie te dijo.
Hay una epidemia silenciosa recorriendo el mundo. No tiene nombre en los titulares. No genera alertas sanitarias. No tiene vacuna.
Pero está en la sala de tu casa, en la junta del lunes, en la cama donde dos personas ya no se miran. Está en la mirada de ese joven de 18 años que tiene que elegir una carrera sin saber todavía quién es.



